Consejos de Salud en Navidad: Di NO a falsas soluciones

Chicas charlando y compartiendo consejos de salud en navidad

Las cenas y comidas de Navidad son una mezcla de familia, comida… y consejos de salud no pedidos. Entre el segundo plato y el postre aparece el primo que lo arregla todo con una infiltración, la tía que se curó con un aparato milagroso y el regalo “para tu espalda” que nadie ha preguntado si necesitas. La intención suele ser buena, pero eso no significa que las recomendaciones lo sean.

Vamos a repasar algunos de esos “consejos de salud” navideños que es mejor escuchar con una ceja levantada antes que seguir al pie de la letra.

Tratamientos milagro explicados en la mesa: “a mí me fue genial”

En casi todas las familias hay una persona que, en cuanto oye la palabra “lumbalgia”, “rodilla” o “cervicales”, se activa y empieza el monólogo: “A mí me pasaba igual que a ti, y se me quitó con…”
Y ahí puedes rellenar el espacio con infiltraciones, ondas de choque, acupuntura, una crema milagrosa o cualquier otro tratamiento que haya probado.

El problema no es que esos tratamientos sean buenos o malos en sí mismos, sino algo más sencillo: tu cuerpo no es el suyo ni tu caso tampoco. Dos personas pueden tener dolor en la misma zona y, sin embargo, tener causas distintas, tiempos de evolución diferentes y necesidades de tratamiento totalmente opuestas.

Incluso cuando compartimos diagnóstico en el informe, hay matices importantes. Un ejemplo claro en el pie: muchos pacientes llegan con la etiqueta de “fascitis plantar” porque les duele la zona del talón al apoyar. Pero un edema óseo en el calcáneo puede dar síntomas muy parecidos y no se trata igual. La carga que puede soportar el hueso, los tiempos de reposo, el tipo de ejercicio, el uso de determinadas técnicas… cambian bastante según lo que esté ocurriendo realmente por dentro.

Si ya es fácil confundirse con diagnósticos, imaginemos lo que pasa cuando intentamos copiar el tratamiento de otra persona solo porque a ella le funcionó. Puede que tengas suerte, puede que no pase nada… o puede que retrases la recuperación porque te centras en la técnica de moda y no en lo que tú necesitas.

La clave es entender que cada caso tiene su historia, su contexto y su ritmo. Un tratamiento que ha funcionado para tu cuñado no está automáticamente indicado para ti. Y mucho menos si viene empaquetado como solución definitiva y sin matices.

Pareja charlando y compartiendo consejos de salud en navidad

Regalos de salud que parecen buena idea… pero no siempre lo son

Otro clásico de estas fechas son los regalos de salud comprados con la mejor de las intenciones pero sin demasiado criterio. Seguro que te suenan: correctores de postura que prometen enderezar la espalda, extensores rígidos para abrir el pecho, plantillas ergonómicas vistas en una oferta, aparatos de tracción cervical, masajeadores agresivos para las contracturas o fajas que sujetan la zona lumbar.

El problema no es el regalo en sí, sino lo poco que se adapta a la persona que lo recibe. Un corrector de postura, por ejemplo, puede parecer inocente, pero si se usa muchas horas puede favorecer que la musculatura trabaje menos y se vuelva más dependiente de la ayuda externa. En alguien con dolor de espalda que ya se mueve poco, no siempre es la mejor idea apretar más la zona y darle el mensaje de que su cuerpo necesita estar sujeto para funcionar.

Las plantillas compradas al azar, sin estudio previo, pueden cambiar la forma en que apoyas el pie y, en algunos casos, generar nuevas molestias en rodillas, caderas o espalda. Y los aparatos de estiramiento o tracción mal regulados pueden irritar estructuras que ya están sensibles.

Además, hay un componente emocional que pocas veces se tiene en cuenta. Regalar a alguien una faja para que no te duela la espalda, un corrector porque siempre estás encorvado o un aparato milagroso puede transmitir, sin querer, el mensaje de que esa persona no se cuida lo suficiente o que su dolor se cura de forma pasiva. Y sabemos que, en la mayoría de los casos, la realidad es bastante más compleja.

No se trata de demonizar todos los productos. Algunos pueden tener su lugar dentro de un plan bien planteado y supervisado. Lo que sí conviene evitar es regalar soluciones supuestamente universales a problemas que no se han valorado de manera individual. Porque, igual que con los tratamientos de sobremesa, lo que no encaja con tu caso concreto puede no ayudar o incluso empeorar la situación.

deporte fisioterapia y navidad

Nuestros verdaderos consejos de salud para Navidad

Después de todo esto, quizá te preguntes qué hacer si tengo un problema y en mi familia todos opinan. Aquí van algunos consejos menos navideños pero bastante más útiles:

Si tienes un proceso lesivo, lo primero es que pueda valorarlo un profesional sanitario que trabaje con ese tipo de problemas: fisioterapeuta, médico rehabilitador, traumatólogo u otro especialista según el caso. Puede que ya lo hayas hecho más de una vez y estés cansado de ir de sitio en sitio sin encontrar un enfoque que te ayude de verdad. Es comprensible. Pero la alternativa de rendirte y quedarte solo con los consejos del primo no suele llevar a buen puerto.

Encontrar el enfoque adecuado lleva tiempo, y a veces implica probar opciones distintas hasta dar con la combinación que encaja contigo: el tipo de ejercicio, la dosis de actividad, el manejo del dolor, los apoyos que necesitas en tu día a día. Seguir buscando no significa probar cualquier cosa que te ofrezcan, sino filtrar mejor: confiar en profesionales formados, huir de promesas milagrosas y pedir explicaciones claras de por qué te proponen una intervención y qué objetivo persigue.

¿Y qué sí tiene sentido recomendar en una cena de Navidad? “A mí me ayudó mucho esta persona / este equipo porque me escucharon, me explicaron bien y trabajamos con ejercicio”, dejando claro que lo que te va bien a ti puede no ser exactamente lo mismo que necesita el otro, pero que contar con profesionales es una buena base de partida.

En cuanto a los regalos, si quieres regalar salud, hay opciones más sensatas que un aparato elegido al azar. Por ejemplo, una sesión de valoración en fisioterapia para que esa persona pueda saber en qué punto está y qué opciones tiene. O animarla a empezar a moverse con cabeza: un mes de entrenamiento personal, un bono de actividad física adaptada, o incluso un compromiso conjunto de salir a andar o hacer ejercicio varias veces por semana.

Lo importante es que el regalo abra una puerta a cuidarse de verdad, en lugar de prometer soluciones mágicas desde una caja envuelta en papel brillante.

Al final, las cenas de Navidad seguirán llenas de opiniones, anécdotas y remedios caseros. Forma parte del ritual. La diferencia está en cómo los escuchas. Puedes agradecer la intención, sonreír y, después, quedarte con lo que realmente suma para tu salud: información fiable, profesionales que te acompañen y decisiones pensadas para tu caso, no para el de otros. Si en algún momento necesitas ese tipo de ayuda, en Manuel Cuenca Fisioterapia y Osteopatía estaremos encantados de verte en un contexto menos ruidoso que la mesa de Nochebuena.

Publicado 

Categorías

Contenidos:

Consulta telefónica gratis

Si tienes alguna dolencia y no sabes cómo podemos ayudarte, reserva una consulta telefónica gratuita y habla directamente con nuestro equipo de fisioterapeutas. No te quedes con ninguna duda.