¿Puede la IA diagnosticar tu dolor? Qué acierta y qué no

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¿Le has preguntado a la IA por tu dolor? Qué acierta, qué no y qué hacer con esa respuesta

Cada vez es más habitual que alguien llegue a consulta después de haber preguntado a una inteligencia artificial por su dolor. La respuesta llega en segundos y además puede parecer muy profesional y acertada.

El problema aparece cuando esa respuesta se interpreta como una valoración clínica. Una IA puede ordenar información o explicar términos médicos, pero no puede explorar ni valorar tu caso de forma individualizada en base a una anamnesis, una valoración y en un marco biopsicosocial.

Usar inteligencia artificial para entender mejor terminología puede ser útil. Utilizarla para decidir por tu cuenta qué tienes o qué deberías hacer es otra cosa.

¿Puede una inteligencia artificial saber por qué te duele?

El dolor rara vez se explica con una sola frase. Dos personas pueden describir dolor lumbar y tener un diagnóstico completamente diferente.

En consulta no solo nos interesa la ubicación del dolor. Importa cómo empezó, qué movimientos lo modifican, cuánto tiempo lleva presente, qué pasa después de hacer ejercicio, si existen otros síntomas o como te afecta en tu vida diaria. Después viene la exploración: movilidad, fuerza, sensibilidad, reflejos o capacidad para tolerar carga.

Una IA trabaja con la información que recibe. Si faltan datos importantes, responderá con una imagen incompleta del problema.

Los estudios recientes muestran algo interesante: estos sistemas pueden ofrecer respuestas bastante acertadas en determinados problemas musculoesqueléticos, pero su precisión cambia según el caso y, sobre todo, según la información que reciben. (PubMed)

Y aquí aparece uno de sus principales peligros: una respuesta puede sonar muy convincente y seguir siendo incorrecta.

como te ayuda la ia con tu dolor

¿En qué puede ayudarte la IA si tienes dolor?

Bien utilizada, la inteligencia artificial puede ser una herramienta interesante para entender información sanitaria que a veces resulta complicada.

Puede explicarte qué significa un término como tendinopatía, radiculopatía o artrosis. También puede ayudarte a entender un informe de resonancia o a conocer, de forma general, qué problemas suelen relacionarse con determinados síntomas.

Otra utilidad interesante es ordenar lo que te está pasando antes de acudir a consulta.

Quizá no te hayas planteado si el dolor apareció de golpe o progresivamente, si empeora mientras haces ejercicio o varias horas después, si desaparece al descansar o si aparecen hormigueos. Pensar en estas cuestiones puede ayudarte a explicar mejor el problema posteriormente.

También puede servir para preparar preguntas. En este terreno aporta valor: ayuda a comprender y organizar información, pero no sustituye una valoración.

Tres cosas en las que la IA puede fallar cuando preguntas por tu dolor

La IA no siempre interpreta bien las banderas rojas

La mayoría de los dolores musculoesqueléticos no esconden una enfermedad grave. Aun así, existen determinados síntomas o antecedentes que hacen necesario valorar si puede haber algo más importante detrás.

Una pérdida de fuerza que avanza rápidamente, alteraciones nuevas en el control de la vejiga o el intestino, determinadas pérdidas de sensibilidad, fiebre asociada a un dolor sin explicación clara o un traumatismo importante pueden cambiar por completo la prioridad de una consulta.

El problema es que aquí el contexto importa muchísimo. Un mismo síntoma puede tener significados diferentes dependiendo de la edad, los antecedentes médicos, la medicación o la evolución.

La inteligencia artificial ha mejorado bastante en tareas de triaje, pero los estudios siguen encontrando errores, especialmente ante situaciones menos frecuentes o potencialmente graves. Incluso cuando recibe información clínica estructurada puede equivocarse.

Por eso, una respuesta generada por IA no debería utilizarse para descartar un problema importante cuando existen síntomas preocupantes.

Los plazos de recuperación no son una cuenta atrás

La IA puede ofrecer tiempos medios basados en información general. El problema aparece cuando ese número se convierte en una fecha personal.

La recuperación depende del tipo de lesión, su gravedad, el tiempo que lleva presente, el estado físico previo, el descanso, el trabajo, el deporte que practicas y, especialmente, de cómo responde el cuerpo cuando empezamos a introducir carga.

Dos personas con el mismo diagnóstico pueden evolucionar a velocidades muy diferentes.

Por eso, en fisioterapia suele ser más útil observar cómo se recuperan la fuerza, el movimiento, la tolerancia al ejercicio y la función que contar simplemente las semanas que han pasado.

Relacionar una imagen directamente con la causa del dolor

Este es probablemente uno de los errores más fáciles de cometer.

Si el informe de una resonancia nos revela una protusión discal y tenemos dolor lumbar, parece evidente que la protrusión es la responsable. Si aparece una calcificación en un hombro doloroso, ocurre lo mismo. Pero el cuerpo no siempre funciona de esa manera.

Las pruebas de imagen muestran estructuras, pero no muestran directamente el dolor. Hay hallazgos que pueden ser relevantes y otros que aparecen también en personas que no tienen ningún síntoma.

Además, el dolor puede estar relacionado con la irritación de un tejido, con cambios en la sensibilidad del sistema nervioso, con una reducción de nuestra capacidad para soportar carga o con varios factores a la vez.

Una IA puede establecer una relación demasiado directa entre aquello que hemos escrito y nuestros síntomas. Esa relación necesita comprobarse mediante la historia clínica y la exploración.

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Cómo usar la IA antes de acudir al fisioterapeuta

Quizá la pregunta más útil para una inteligencia artificial es:  “¿qué información debería explicar en mi consulta?”.

Puedes anotar cuándo empezó el dolor, dónde lo notas, qué movimientos lo provocan, qué actividades has dejado de realizar y qué ocurre durante las horas posteriores al ejercicio. También conviene recordar lesiones anteriores y llevar los informes médicos o pruebas de imagen que tengas.

Con esa información es mucho más fácil empezar una valoración.

La IA también puede resultar útil después de la consulta para entender algunos conceptos, preparar dudas para la siguiente sesión o repasar información que te hayan explicado. Lo que no debería hacer es sustituir las indicaciones del profesional que conoce tu caso.

Inteligencia artificial y dolor: úsala para informarte, no para diagnosticarte

La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra forma de buscar información y seguramente cada vez tendrá más presencia en temas relacionados con la salud.

Puede explicar conceptos, ordenar información y ayudarnos a hacer mejores preguntas. Pero no puede reunir todo lo que obtenemos al escuchar, explorar y observar a una persona.

Cuando existe dolor, una resonancia, un síntoma aislado o una conversación con una IA cuentan solo una parte de la historia.

Una buena valoración busca entender qué está ocurriendo, cómo está respondiendo el cuerpo y qué factores pueden estar influyendo en esa persona concreta.

Preguntar a la IA por tu dolor puede ser un buen punto de partida. El error está en pensar que su respuesta tiene que ser también el punto final.

Por lo tanto, si buscas una buena valoración o consultar sobre una molestia puedes acudir a nuestra clínica de fisioterapia en Málaga, Manuel Cuenca Fisioterapia y Osteopatía. La IA y las redes sociales pueden ser herramientas a tener en cuenta, pero conocer sus limtaciones nos ayuda a no confiar nuestra salud a un algoritmo.

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