La clave del éxito del padel a nivel popular es que es divertido desde el primer día. No hace falta tener una técnica perfecta para empezar, se juega con amigos y en poco tiempo es fácil pasar de un partido semanal a clases, ligas y torneos.
Ahí aparece uno de sus problemas. Es un deporte que parece accesible para casi cualquiera, pero físicamente exige bastante más de lo que parece. El juego es un desafío de frenadas, arrancadas, giros, golpes por encima de la cabeza y muchas repeticiones en poco tiempo.
En España el pádel sigue creciendo. La Federación Española de Pádel superó las 111.000 licencias en 2025 y actualmente continúa por encima de esa cifra. Los estudios también muestran que las lesiones son frecuentes, destacando problemas de codo, hombro, zona lumbar y miembro inferior. Las lesiones tendinosas y musculares aparecen especialmente representadas
En nuestra clínica de fisioterapia en Málaga vemos además un patrón bastante reconocible. Es el perfil de persona que empieza jugando de forma ocasional y terminan acumulando varios partidos por semana sin haber preparado físicamente al cuerpo para ese aumento.
¿Por qué aparecen tantas lesiones en pádel?
El pádel es un deporte intermitente. Durante un partido alternamos momentos de menor intensidad con aceleraciones, desplazamientos laterales, frenadas y cambios rápidos de dirección.
A esto hay que sumar los golpes por encima de la cabeza. Bandejas, víboras y remates aparecen con mucha frecuencia por las características de la pista y el juego con paredes. Eso supone repetir movimientos de elevación y rotación del hombro mientras el tronco gira, se extiende y vuelve a frenar.
Los estudios demustran que la mayoría de lesiones no aparecen por un golpe concreto. Llega por sobreuso.
Es común el perfil de jugador amateur que, sin una preparación exhaustiva, entrena 2-3 veces por semana, alterna partidos con los amigos y, además, juega el fin de semana un torneo. Esto hace que la carga crezca mucho más rápido que nuestra capacidad para tolerarla.
Es el conocido “too much, too soon”: demasiado, demasiado pronto. La gestión de carga busca precisamente equilibrar volumen, intensidad y recuperación para permitir que el cuerpo se adapte.

Codo de tenista y pádel: una combinación muy habitual
El codo es la región que aparece con mayor frecuencia en la revisión sistemática sobre lesiones de pádel. Uno de los problemas más característicos es la epicondilalgia lateral, conocida como codo de tenista.
Se relaciona con una pérdida de capacidad de los tendones extensores del antebrazo para tolerar las cargas que reciben. El agarre continuo de la pala, los impactos repetidos y determinados gestos técnicos pueden favorecer su aparición.
Síntomas del codo de tenista en jugadores de pádel
El dolor suele aparecer en la zona externa del codo. Puede molestar al agarrar la pala, realizar un revés, golpear con fuerza o simplemente coger una botella o abrir una puerta después de jugar. También es frecuente perder fuerza de agarre.
El tratamiento no consiste en reposar hasta que deje de doler. Primero ajustamos temporalmente la carga y después trabajamos fuerza y tolerancia progresiva del tendón. En algunos pacientes utilizamos como complemento técnicas como EPI ecoguiada, neuromodulación, punción seca, Magnetolith… siempre integradas dentro del proceso de ejercicio y readaptación.
Dolor de hombro jugando al pádel
El hombro es otra de las zonas especialmente expuestas. Una pista de pádel obliga a repetir muchas acciones por encima de la cabeza y algunas se realizan con bastante velocidad.
Como comentamos anteriormente, bandejas, víboras y remates necesitan coordinación entre piernas, tronco, escápula y hombro. Cuando esa cadena no funciona bien o simplemente hacemos demasiadas repeticiones, determinadas estructuras pueden empezar a dar síntomas.
En jugadores de pádel se han descrito problemas relacionados con el manguito rotador, dolor subacromial y bursas, entre otros cuadros. En un post de nuestra web hablamos de estas tres lesiones (link).

No todo se soluciona fortaleciendo el hombro
Cuando valoramos un hombro de pádel no miramos solamente dónde duele. Es importante comprobar movilidad, fuerza del manguito rotador, comportamiento de la escápula y participación del tronco.
Un jugador que genera casi toda la potencia con el brazo puede estar colocando más demanda sobre el hombro de la necesaria.
El tratamiento dependerá de lo que encontremos. El ejercicio de fuerza suele ser fundamental, acompañado de una progresión posterior hacia los movimientos reales de bandeja, víbora y remate.
Dolor lumbar después de jugar al pádel
La zona lumbar está muy exigida en pádel. En numerosos golpes el jugador combina extensión lumbar, rotación y una aceleración rápida del tronco. A esto debemos sumar el impacto de la carrera en la pista con muchos saltos y cambios de dirección.
Cuando se acumulan muchos partidos, esa zona puede empezar a molestar simplemente por exceso de carga.
No todo dolor lumbar después del pádel significa que exista una lesión importante en la columna. Conviene valorar qué movimientos lo reproducen, cómo se comporta durante las horas posteriores y si existen síntomas hacia la pierna que hagan necesario estudiar también el componente neurológico.

Roturas musculares y sobrecargas en pádel
Muchos jugadores recreativos pasan gran parte del día sentados y por la tarde entran directamente a la pista, donde el nivel de demanda muscular es elevado.
Las lesiones musculares están entre los tipos de lesión más descritos en los estudios sobre pádel, con afectación frecuente de gemelos e isquiotibiales.
Un buen calentamiento ayuda, pero no puede compensar una falta general de preparación física ni una acumulación excesiva de fatiga.
Cómo prevenir lesiones de pádel de forma realista
Prevenir no consiste únicamente en calentar cinco minutos antes de jugar. Si practicamos pádel varias veces por semana, necesitamos preparar al cuerpo para esas exigencias. Eso significa aumentar la carga de entrenamientos de forma progresiva, además de llevar una puesta a punto específica de forma paralela. El entrenamiento de fuerza, potencia, movilidad… es parte clave para que mi cuerpo rinda al nivel que deseo.
Pero hay algo todavía más sencillo: controlar cuánto estamos jugando.
Pasar de dos partidos semanales a un torneo con cuatro encuentros en un día supone un cambio enorme, aunque cada partido individual parezca asumible. La carga se acumula.
Descanso, sueño y preparación física forman parte del entrenamiento, aunque no ocurran dentro de la pista.
Cuándo conviene parar y valorar una lesión de pádel
Una molestia leve no obliga necesariamente a dejar de jugar. Pero hay que prestar atención cuando el dolor aumenta partido tras partido, cambia nuestra forma de movernos, provoca pérdida de fuerza o permanece claramente elevado al día siguiente.
También merece valoración una lesión aguda con chasquido, hematoma, pérdida brusca de fuerza, incapacidad para apoyar o dolor intenso.
En Manuel Cuenca Fisioterapia, en Málaga, podemos evaluarte si sientes que la práctica de tu deporte favorito te está generando molestias.
La mejor estrategia sigue siendo entender qué carga ha provocado el problema, qué capacidad tiene actualmente el jugador y cómo podemos aumentarla de nuevo sin repetir el mismo error.
El pádel está hecho para disfrutarlo. Ajustar un poco mejor los partidos, entrenar fuerza y llegar físicamente preparado suele ser mucho más efectivo que esperar a lesionarse para empezar a cuidar el cuerpo.


