Enfermedad de Alzheimer: Causas, síntomas y tratamiento

Enfermedad de Alzheimer: Causas, síntomas y tratamiento

La enfermedad de Alzheimer es la demencia más común a día de hoy (60-80%), causando problemas de memoria, pensamiento y comportamiento.

Los síntomas aparecen paulatinamente y empeoran con el tiempo hasta que son tan graves que intervienen en la vida cotidiana.

Actualmente, el Alzheimer no tiene cura, pero dos tratamientos: aducanumab y lecanemab eliminan la beta-amiloide (aminoácido presente en el Alzheimer) reduciendo el deterioro cognitivo y funcional en personas con un Alzheimer temprano.

Otros tratamientos pueden retrasar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

Actualmente, se hace un gran esfuerzo en investigar para retrasar la aparición de esta enfermedad y prevenir su aparición.

Un poco de historia sobre la enfermedad de Alzheimer

En 1901 el psiquiatra alemán Alois Alzheimer se sorprendió al ver los síntomas de Auguste Deter, de 51 años. Estos síntomas eran pérdidas de memoria a corto plazo y alucinaciones auditivas.

Buscar una explicación para estos síntomas se volvió una verdadera obsesión para Alzheimer. Cinco años después, la paciente falleció y Alzheimer conservó la historia clínica y aunque no estaba ya en contacto con la paciente, le enviaron tejido cerebral para que lo estudiara en Munich en el laboratorio del pionero psiquiatra Emil Kraepelin.

Al hacer la autopsia, se encontró con la corteza cerebral más estrecha de lo normal y dos anomalías que le llamaron especialmente la atención y que están relacionadas con la reducción de la función neuronal:

  • Placas amiloides: depósitos de proteínas entre neuronas.
  •  Ovillos de proteína tau.

Alzheimer murió en 1915, pero otros investigadores siguieron con la búsqueda de en qué consistía esta enfermedad. Kraepelin incluyó el caso de la señora Deter en su libro de casos y nombró como Alzheimer esta demencia en honor a su colega.

Se la consideró el Alzheimer como una «demencia presenil» (ya que Deter era joven) para distinguirla de la ya conocida «demencia senil» que se cree que es el resultado de la enfermedad vascular relacionada con el envejecimiento.

A partir de la década de los 70 se empezó a prestar más atención a la enfermedad y en 1976 se reconoce como una de las formas más frecuentes de demencia, gracias a un editorial de Robert Katzman en “Archives of Neurology” advirtiendo esta enfermedad como un desafío de la salud pública. También sugirió eliminar la distinción de edad que separaba la demencia presenil de la demencia senil del tipo Alzheimer.

Síntomas de la enfermedad de Alzheimer

Los principales síntomas que podemos encontrar en la enfermedad de Alzheimer son:

  • Problemas de memoria: es el síntoma clave. Generalmente no se recuerda información recién aprendida, olvida citas médicas, fechas importantes…
  • Dificultad en planificación, concentración y resolución de problemas: problemas para trabajar con números y conceptos abstractos, dificultad a la hora de planificar y/o elaborar una comida.
  • Problemas para completar tareas diarias: bañarse, lavarse los dientes, vestirse, salir a comprar…
  • Confusión y desorientación: del día en el que están, estación del año. Olvidan donde están o como han llegado hasta allí.
  • Dificultades visoespaciales: dificultad para leer, juzgar distancias, determinar un color…
  • Problemas con el lenguaje: incapacidad para seguir o participar en una conversación, repetir mucho la misma idea, no encontrar palabras para decir lo que quiere decir.
  • Mal juicio para tomar decisiones: dar grandes cantidades de dinero, no prestar atención al aseo…
  • Retraerse de eventos sociales
  • Cambios en el estado de ánimo: confusión, depresión, ansiedad, ira…

Estos síntomas pueden ocurrirle a cualquier persona que esté envejeciendo, y aunque se pueden distinguir, si tenemos sospechas de que nos está ocurriendo algunos de estos síntomas o a algún familiar cercano, hay que acudir a un profesional lo antes posible.

Primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer

Factores de riesgo en la enfermedad de Alzheimer

  • El envejecimiento es el mayor factor de riesgo, y aumenta en el caso de las mujeres: los cambios en el cerebro a causa de la edad (como encogimiento, inflamación, daños en los vasos sanguíneos y una menor energía dentro de la célula), que pueden dañar las neuronas y afectar a otras células cerebrales.
  •  Familiares de primer grado con demencia, síndrome de Down, Parkinson, hipertiroidismo y con antecedentes de traumatismos craneoencefálicos y depresión.
  •  Genotipos como la apoliproteína E4 (apoE4).
  • Colesterol alto.
  •  Proteína homocisteína alta.
  • Diabetes.
  •  Estrés.
  • Hipertensión.
  • Tabaquismo

Factores que disminuyen el riesgo de padecer Alzheimer

  • Nivel educativo alto
  •  Activo físicamente y mentalmente
  • Consumo de antioxidantes en la dieta
  • Ocio y ejercicio físico

Fases de la enfermedad de Alzheimer

Fase previa: aparecen problemas leves en la memoria, por ejemplo recordar que tenemos que llamar a alguien el día de su cumpleaños.

Fase inicial: dura entre 2 y 4 años. El comienzo es gradual y se caracteriza por un deterioro de la memoria reciente (dificultad para recordar tareas cotidianas) y un empobrecimiento del vocabulario con la aparición de anomia (dificultad para encontrar la palabra para referirse a algo, aún conociendo esa palabra).

Fase intermedia: duración entre 3 y 5 años. Aparece el deterioro intelectual, con síntomas de afasia, apraxia y agnosia (síndrome afaso-apraxo-agnósico característico del Alzheimer) y la amnesia anterógrada (dificultad para retener nueva información) sigue evolucionando.

La desorientación se agrava por lo que necesitan supervisión aunque puedan seguir defendiéndose en hacer las actividades diarias.

Fase final: la duración es variable, finaliza con el paciente en cama en estado vegetativo hasta el momento de la muerte. Es esta fase se agudizan los síntomas, el paciente no se reconoce a sí mismo, aparece el mutismo (apenas pronuncia ninguna palabra o emite algún sonido) y las caídas. Necesitan supervisión total.

Enfermedad de Alzheimer: Causas, síntomas y tratamiento

Diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer

Cuando tengamos sospecha de una posible demencia tipo Alzheimer, lo más aconsejable es acudir a un especialista que con:

La observación de las facciones, aseo, vestimenta, movimientos de interacción con el entorno, nos da pistas sobre lo que puede estar ocurriendo y poder diagnosticar además síntomas de ansiedad, apatía, hiperactividad motora, etc. La observación de la interacción entre el paciente y el cuidador (discusiones, sobreprotección, etc.)

Amnamnesis con el paciente se indagará acerca del contenido del pensamiento, conciencia de enfermedad, posibles factores desencadenantes. Hay que mantener un momento a solas con el cuidador, que dará información sobre el curso de la enfermedad, antecedentes, consecuencias de la conducta. También debe haber un momento a solas con el paciente para ver su grado de dependencia y la necesidad de una figura constante a su lado.

Cuestionario breve: se utiliza mucho el mini-mental de Lobo, es un cuestionario de cribado donde se explora 5 áreas cognitivas: orientación, fijación, concentración y cálculo, memoria y lenguaje.

Tratamiento de la enfermedad de Alzheimer

En cuanto al tratamiento, tenemos terapia farmacológica, que no es el tratamiento de elección, generalmente a no ser que el médico se vea presionado por la familia o cuidador. En el caso de terapias psicológicas y neuropsicológicas nos encontramos con:

Estimulación neurocognitiva: con un examen exhaustivo previo por parte del neuropsicólogo de los procesos cognitivos del paciente, este tipo de terapia incluye tanto tareas para frenar las áreas cognitivas más afectadas, como la memoria, orientación, lenguaje… como evitar que se deterioren las que tiene preservadas.

Terapia psicológica: incluye muchos tipos de terapia, como las reminiscencias, donde en grupo se relatan vivencias del pasado y se favorecen las relaciones sociales, comunicación, reforzamiento de la autoestima y se mantiene un mejor estado de humor.

La musicoterapia es otro tipo de terapia que ayuda a la conducta y el estado de ánimo de estas personas o la terapia asistida con animales (perros generalmente), que también ayuda al estado de ánimo y facilitan la capacidad motora y sensorial a la hora de pasearlos, cepillarlos, etc.

Terapia dirigida al cuidador: no podemos olvidar que los cuidadores son una pieza fundamental en el bienestar del paciente y que si no los cuidamos ni le damos herramientas, posiblemente no pueda con la carga que supone convivir con una persona de estas características. En esta terapia le damos información al cuidador, herramientas para solución de problemas, reestructuración cognitiva y apoyo emocional, para aliviar su estrés.

Si tienes alguna duda, o necesitas ayuda con algún familiar con Alzheimer u otro tipo de problema psicológico o neuropsicológico, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en nuestra clínica en Málaga.

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