Qué es la Artritis y cómo puede ayudar la Fisioterapia

Artritis, rigidez en articulaciones

En un post anterior, abordamos a fondo la artrosis, desglosando sus características. Ahora, nos enfocaremos en otra patología articular diferente: la artritis. En este artículo, desentrañaremos las diferencias clave entre artritis y artrosis, proporcionando información directa y clara.

La artrosis y la artritis, a menudo mencionadas en la misma conversación, son condiciones distintas pero relacionadas que afectan las articulaciones. Estas diferencias fundamentales tienen implicaciones significativas en términos de diagnóstico, tratamiento y gestión de ambas condiciones.

Si estás buscando respuestas concretas sobre estas afecciones articulares, continúa leyendo para obtener una visión precisa y esclarecedora.

Qué es la Artritis

La Artritis Reumatoide (AR) se inscribe en el conjunto de patologías reumáticas, caracterizándose como un trastorno autoinmune que afecta primordialmente las articulaciones. En esta condición, el sistema inmunológico, por razones aún no completamente comprendidas, comienza a atacar erróneamente las propias articulaciones del cuerpo.

Aspectos clave

  1. Proceso Autoinmune:

La Artritis Reumatoide se desencadena cuando el sistema inmunológico, diseñado para proteger el cuerpo contra invasores externos, como bacterias y virus, confunde las células de las articulaciones con amenazas externas y las ataca. Este malentendido conduce a una respuesta autoinmune desregulada.

  • Inflamación Articular

Como resultado del ataque autoinmune, se desata un proceso inflamatorio en las articulaciones. La inflamación persistente da lugar a la degradación del tejido articular, causando dolor, hinchazón y eventualmente afectando la movilidad.

  • Síntomas Iniciales:

Los primeros síntomas pueden incluir fatiga, rigidez matutina prolongada y dolor en múltiples articulaciones. A medida que la enfermedad progresa, la inflamación puede extenderse a otros órganos y sistemas del cuerpo.

  • Impacto en la Calidad de Vida:

La Artritis Reumatoide no solo afecta las articulaciones; también puede tener un impacto significativo en la calidad de vida, afectando la capacidad para llevar a cabo tareas cotidianas y participar en actividades normales.

Síntomas artritis

Síntomas de la Artritis Reumatoide

La Artritis Reumatoide (AR) se manifiesta a través de una serie de síntomas distintivos, cuyo reconocimiento temprano es crucial para un diagnóstico y manejo efectivos. A continuación, detallamos los principales indicadores que pueden sugerir la presencia de esta enfermedad autoinmune.

  1. Rigidez Matutina Prolongada:

La rigidez en las articulaciones, especialmente por las mañanas, que persiste durante más de una hora, es una señal común de Artritis Reumatoide. Esta rigidez puede dificultar la realización de actividades diarias básicas.

  • Dolor Articular Persistente:

El dolor en las articulaciones afectadas es un síntoma característico. Este dolor tiende a ser simétrico, afectando las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo, como las muñecas, las rodillas o las articulaciones de los dedos.

  • Hinchazón y Sensación de Calor:

La inflamación en las articulaciones conlleva hinchazón y una sensación de calor en la zona afectada. Esto puede resultar en una pérdida de la función normal de la articulación.

  • Fatiga Generalizada:

La Artritis Reumatoide a menudo se asocia con fatiga extrema, que va más allá del cansancio común. Este agotamiento puede afectar la capacidad para realizar actividades cotidianas.

  • Pérdida de Apetito y Peso:

Algunas personas con AR pueden experimentar pérdida de apetito, lo que puede llevar a la pérdida de peso involuntaria. Esta disminución en el peso corporal puede ser un indicador de la actividad de la enfermedad.

  • Nódulos Reumatoideos:

Pequeños bultos subcutáneos llamados nódulos reumatoideos pueden desarrollarse en áreas afectadas por la AR. Estos nódulos son distintivos de esta enfermedad.

  • Afectación Sistémica:

Además de los síntomas articulares, la AR puede afectar otros órganos y sistemas del cuerpo, dando lugar a síntomas como fiebre, ojos secos, y problemas pulmonares.

Artritis y fisioterapìa

Fisioterapia en Artritis Reumatoide

La fisioterapia desempeña un papel fundamental en el manejo integral de la Artritis Reumatoide (AR), ofreciendo estrategias específicas para mejorar la movilidad, reducir el dolor y minimizar la discapacidad funcional. A continuación, exploramos cómo la fisioterapia puede ser una aliada valiosa en la gestión de la AR.

  1. Evaluación y Diseño de Plan de Tratamiento:

Un fisioterapeuta especializado en artritis reumatoide realiza una evaluación exhaustiva de la condición del paciente, teniendo en cuenta la gravedad de los síntomas, la afectación articular y la respuesta al tratamiento médico. Con base en esta evaluación, se elabora un plan de tratamiento personalizado.

  • Mejora de la Movilidad Articular:

Ejercicios específicos diseñados para preservar y mejorar la movilidad de las articulaciones afectadas son una parte integral de la fisioterapia. Estos ejercicios se adaptan a las necesidades individuales y se centran en mantener la flexibilidad y rango de movimiento.

  • Fortalecimiento Muscular:

La fisioterapia incluye programas de fortalecimiento muscular para compensar la debilidad que puede surgir debido a la inactividad o a la afectación de las articulaciones. Fortalecer los músculos circundantes ayuda a estabilizar las articulaciones y a mejorar la función.

  • Técnicas de Relajación y Control del Dolor:

Se enseñan técnicas de relajación y manejo del dolor para ayudar a los pacientes a lidiar con la incomodidad asociada con la AR. Esto puede incluir ejercicios de respiración, técnicas de relajación muscular y métodos para mejorar la postura.

Técnicas  como diatermia, magnetoterapia, terapia con láser, la movilización, el masaje.. pueden ofrecer alivio adicional al reducir la inflamación y estimular la regeneración de tejidos. Estas modalidades físicas se aplican de manera cuidadosa y específica para abordar los síntomas dolorosos.

  • Educación sobre la Enfermedad:

Los fisioterapeutas desempeñan un papel crucial al educar a los pacientes sobre la naturaleza de la AR y cómo la fisioterapia puede contribuir a su manejo. Proporcionan información sobre la importancia del ejercicio regular y la adopción de un enfoque proactivo en el cuidado personal.

  • Adaptaciones y Asesoramiento:

Los fisioterapeutas pueden sugerir adaptaciones en el entorno y en las actividades diarias para facilitar la vida cotidiana. Proporcionan asesoramiento sobre técnicas adecuadas para conservar la energía y minimizar la tensión en las articulaciones.

  • Colaboración Interdisciplinaria:

La fisioterapia a menudo se realiza en colaboración con otros profesionales de la salud, como reumatólogos y terapeutas ocupacionales, para abordar de manera integral las diversas facetas de la AR.

En conclusión, la fisioterapia no solo aborda los síntomas físicos de la Artritis Reumatoide, sino que también desempeña un papel vital en la mejora de la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad. La colaboración continua con profesionales de la salud puede ser clave para un enfoque integral y personalizado en el manejo de la AR.

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