Bruxismo, ¿Puede ayudarme la Fisioterapia?

Dolor de cuello y mándubula por problemas de bruxismo

Mucha gente descubre que tiene bruxismo porque su dentista le habla de una férula de descarga… o porque su fisioterapeuta sospecha que la sintomatología que presenta pueda tener ese origen. En muchas personas el bruxismo acaba provocando dolor de mandíbula, dolor de cuello, cefaleas y desgaste dental. La buena noticia es que hay margen de actuación combinando bien odontología y fisioterapia.

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es un hábito involuntario en el que apretamos o rechinamos los dientes, de día, de noche o ambas cosas. No es un acto  voluntario, sino una forma inconsciente de gestionar el estrés y además puede estar relacionado con disfunciones de la mordida o trastornos del sueño.

Puede ser prácticamente silencioso (apretar) o muy ruidoso (rechinamiento). Con el tiempo, esa tensión mantenida se transmite a la articulación temporomandibular (ATM), a la musculatura de la cara y al cuello. Por eso es habitual que aparezcan molestias al masticar, sensación de mandíbula cargada o dolor irradiado hacia la sien.

No todas las personas que aprietan desarrollan los mismos síntomas, pero cuando el cuadro se mantiene meses o años, el impacto en la boca y en la musculatura se nota.

Síntomas de bruxismo: cómo intuir si eres bruxista

Hay personas que lo tienen clarísimo porque despiertan con la mandíbula cansada, dolor de cabeza tensional o notan que los dientes han cambiado de forma con los años. Otras se sorprenden cuando el dentista les enseña las superficies planas de sus piezas o pequeñas fisuras en el esmalte.

Algunas señales que invitan a sospechar:

  • Dolor o rigidez en la mandíbula, sobre todo al levantarte.
  • Dolor de cabeza en sienes o zona occipital, a menudo asociado a tensión cervical y dolor de cuello.
  • Sensibilidad aumentada en los dientes, desgaste o pequeñas fracturas.
  • Chasquidos, ruidos o bloqueos en la ATM.
  • Tensión en la musculatura facial, hombros y cuello; en ciertos pacientes incluso sensación de inestabilidad o episodios de vértigo que empeoran en épocas de mucho estrés.

Por qué aparece: estrés, mordida y algo más

No hay una única causa. Los estudios coinciden en que el estrés y la ansiedad son factores muy importantes: el cuerpo canaliza tensión a través de la musculatura mandibular, sobre todo durante el sueño.

También influyen:

  • Ciertas características de la mordida (dientes que no encajan bien).
  • Problemas de sueño, como insomnio o apnea.
  • Algunos medicamentos o sustancias (cafeína, alcohol en exceso, estimulantes).
  • La postura general, especialmente cuando pasamos muchas horas con la cabeza adelantada y la musculatura cervical cargada.

En la práctica, suele ser una mezcla: una persona con tendencia al bruxismo puede pasar años sin apenas síntomas y, en un momento vital de mucho estrés, dispararse el cuadro.

Tratamiento desde la odontología: la férula de descarga

El tratamiento más conocido y utilizado en bruxismo es la férula de descarga: un dispositivo rígido, hecho a medida, que se coloca normalmente en la arcada superior por la noche. Protege las piezas dentales del desgaste, reparte mejor las fuerzas y ayuda a que la articulación sufra menos.

Una férula bien ajustada puede:

  • Evitar que sigan rompiéndose o aplanándose los dientes.
  • Reducir dolor de mandíbula, dolor de cuello y cefaleas asociadas al apretamiento.
  • Mejorar la calidad del sueño en algunas personas, al disminuir microdespertares relacionados con el rechinamiento.

El diagnóstico y la indicación de férula no los hace el fisio, sino el dentista. El fisioterapeuta puede identificar un caso de bruxismo, pero debe derivarlo al odontológo para que evalúe el caso y determine si es el abordaje adecuado para ese paciente.

La férula protege y descarga, pero no siempre resuelve por sí sola la tensión muscular ni el patrón de movimiento que hay detrás. Ahí es donde la fisioterapia y la osteopatía pueden sumar mucho.

Qué puede hacer la fisioterapia (y la osteopatía) en el bruxismo

Desde fisioterapia y osteopatía no “curamos” el bruxismo en el sentido de apagar el hábito de apretar, pero sí trabajamos sobre las consecuencias musculares y articulares, y sobre ciertos factores que lo alimentan.

Suelen combinarse varias líneas de trabajo:

  • Terapia manual sobre mandíbula, cuello, cara y cintura escapular para reducir tensión y mejorar la movilidad de la ATM.
  • Tratamiento de puntos gatillo en maseteros, temporales, músculos cervicales profundos y zona suboccipital, que a menudo se relacionan con dolor de cabeza y mandíbulas cargadas.
  • Técnicas de osteopatía craneomandibular y cervical, buscando mejorar el comportamiento global de la zona.
  • Ejercicios específicos delante del espejo para coordinar mejor la apertura y cierre de la boca, controlar desviaciones y relajar la musculatura entre mordidas.
  • Trabajo sobre la respiración y el patrón de tensión general: diafragma, tórax, cintura escapular.

En muchos casos, el tratamiento incluye educación. Explicar qué cosas ayudan (calor suave en la zona, pequeños descansos durante el día, tomar conciencia de si estás apretando) y cuáles no (masticar chicle todo el día, hacer ejercicios agresivos sin control, estirar la mandíbula de forma brusca) puede ser un factor diferencial para sobre llevar el bruxismo en el día a día.

Fisioterapia y odontología: trabajo conjunto.

La experiencia nos dice que donde mejor resultado se consigue es cuando dentista y fisioterapeuta van en la misma dirección. La odontología aporta el diagnóstico bucal, la férula de descarga cuando está indicada y el control del desgaste dental y de la ATM. La fisioterapia aborda la parte muscular y postural, así como el impacto en zona cervical y en la cabeza.

Este enfoque combinado es justo el que defiende la propia Clínica Dental Erika Avilés en su artículo sobre fisioterapia y odontología en Málaga, donde subrayan cómo trabajar la mandíbula y el cuello con un fisio mejora muchos tratamientos dentales (férulas, ortodoncia, manejo de la ATM, apnea, etc.).

En Manuel Cuenca Fisioterapia y Osteopatía vemos a menudo pacientes derivados desde la consulta dental, y también personas que llegan primero por dolor de cuello, vértigo o cefaleas tensionales y terminan acudiendo al odontólogo. La coordinación entre ambos lados evita duplicar pruebas, acorta los tiempos y da un mensaje coherente al paciente.

El bruxismo es un hábito complejo que puede afectar a dientes, mandíbula, cuello y cabeza, pero que tiene margen de mejora cuando se aborda con seriedad. Si te reconoces en estos síntomas y vives en Málaga, lo ideal es que tu dentista valore la necesidad de férula y, en paralelo, trabajes la parte muscular y postural con fisioterapia. En Manuel Cuenca Fisioterapia y Osteopatía podemos ayudarte con esa parte del proceso y, si lo necesitas, orientarte para que tu tratamiento odontológico y tu tratamiento de fisioterapia vayan de la mano.

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